Un despertar trislegre


Esa noche el ave de lira se despertó con dolor de cabeza y se fue al lago a beber agua.
Cuando volvió allí estaban el águila marina y el colibrí durmiendo en paz.
El ave de lira admiraba verles dormir.

Se fijo que el colibrí se movía mucho y estaba en una postura un poco incómoda para el cuerpo. El ave de lira se acercó, acarició su pelo, la colocó más cómodamente para que siguiera durmiendo feliz, le dio un beso y se acostó junto a ambos.

Después de aquello, el ave de lira se durmió más plácidamente sintiendo amor por cuidar.

A la mañana siguiente el colibrí abrió los ojos, se levantó, miró al ave y al águila juntos y se marchó a otro lugar.

Buen día colibrí – le dijeron ambos
No respondió.
Buen día muñecos de peluche, buen día cortinas, buen día cama…! Quizás vosotros nos déis los buenoss días por el colibrí?! – Preguntarón en alto con ironía sana.
El colibrí, inocente, directo y con ganas de pasar tiempo junto con el águila preguntó al ave de lira:
Cuando te vas?

Ambos se quedaron en silencio al recibir ese mensaje claro y directo.

Este es un ejemplo de palabras que resuenan…– susurró el ave de lira al águila.
Acepto que forma parte del proceso del colibrí – siguió compartiendo con lágrimas en los ojos.
¿Recuerdas el cuento de Uma y el delfín?
Sí. – Dijo el águila.
Pues lo estoy recordando ahora mismo! Me encanta compartir contigo que siento tristeza y alegría al mismo tiempo. Gracias por aceptar mi trislegría!! – Le dijo la lira al águila con agradecimiento mirándole a los ojos.
Gracias por compartirla – Respondió empatizando con valoración.

Y se quedaron en silencio, en contacto, aceptando esa trislegría mañanera.

El colibrí había salido del nido pero seguía escuchando.

Es curioso el poder de las palabras que decimos… – seguían comentando sabiendo que el colibrí estaba escuchando cerca…
El águila y el ave de lira deseaban construir un hogar creativo y lleno de vida en el campo y cualquier situación era maravillosa para compartir ideas y expresar ilusiones!
Sabes? Podría haber caballos en ese lugar! Molaria – Seguían ideando
Cuales son los que le gustarán al colibrí? – Se preguntaban entre ellos haciendo un gesto de inclusión con la pregunta.
Todos – dijo el colibrí que había estado escuchando un rato.
Necesito un pañuelo – Dijo enlagrimada y sonriente al mismo tiempo el ave de lira
Yo te lo llevo! – Se ofreció el colibrí con este gesto que el ave de lira recibió como de reencuentro y reconciliación.
1, 2, 3 4– contaba el ave de lira mientras se sonaba y colocaba los pañuelos con una sonrisa sobre su vientre. – Gracias por aceptar mi trislegría! – repitió.
Estiraron el cuerpo y bostezaron y se fueron a desayunar.

El colibrí estaba silencioso, observadory con movimientos lentos intuyendo como actuar para hacer sentir bien. Era consciente de que lo que dijo tenía una intención que generaba emoción.

El colibrí se iba dando cuenta como poco a poco, con los gestos que iba haciendo iba generando cambios en los demás: al traer el pañuelo, por ejemplo. Era un gesto de aceptación, comprensión y empatía. El ave de lira sentía y observaba.

Se sentía cierto desencuentro al principio pero el ave de lira y el colibri se volvieron a reencontrar cuando salio el ave de darse un baño y el colibri ofrecio sus alas para peinar a la lira.

Mirandose en el lago mientras se peinaban vino el aguila, que observaba a las dos con una mirada de admiración y agradecimiento.

El ave de lira lloraba de gratitud y trascendencia al sentir el gesto del colibri y la mirada del águila.
El ave de lira con ilusión de nuevo y motivada por el reencuentro sugirió:

Os parece que danzcemos una canción para este momento?
Síiii

Y se pusieron a cantar y a danzar una que les gustaba mucho que les invitaba a recordar que hoy el sol brillará.

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