10 motivos para ir al I campamento creativo de verano en familia «Creatribu»

¿Qué tipo de vacaciones vas a elegir este verano con tus hijas/os?

Este artículo recoge 10 motivos para ir al I campamento creativo de verano en familia (con niñas/os entre 0 y 12 años): vacaciones con valores, creación de red de apoyo entre familias, fomento de la creatividad, descubrir y desarrollar nuestros potenciales y talentos, mejorar la inteligencia emocional y afectiva, disfrutar y aprender juntas/os desde las artes de la vida, conectar con la naturaleza, fomentar la sorpresa y la alegría y dejar una huella amorosa para la vida.

 

1) Vacaciones con valores

Amor: La propuesta es una convivencia amorosa en todas sus formas (amistad, solidaridad, empatía) y en cualquier acto cotidiano: mirar a los ojos a otra persona para desearle buen día, regar una flor para que siga creciendo ó cantar juntas/os una canción. El amor es una acción.

Cooperación: Las células cooperan, se unen y generan nuevas conexiones para crear vida. Existe un inconsciente vital (Rolando Toro), un psiquismo celular en favor de la vida. Los seres humanos somos un gran sistema con abundantes interconexiones. ¿Qué mejor que ir a favor de la vida en la relación conmigo y con las demás personas? La cooperación entre humanos es saludable para la vida. Hay muchas formas de cooperar: a través del juego, labores en comunidad, creaciones colectivas…

Juego: Es un instinto necesario e inherente a la vida. Lo asociamos principalmente a las/os niñas/os, más la apuesta en el campamento en familia es poder disfrutar y jugar en cualquier etapa de la vida.

Otros valores esenciales que fomentamos: libertad, cuidado de la vida, empatía, presencia,  integración, comunicación, convivencia, sinceridad, belleza (no en el sentido estético sino en «ver por dentro» a nosotras/os y a las demás personas), respeto (por los procesos y ritmos de la vida, aceptar nuestras emociones y las de las demás personas, cuidar nuestros derechos humanos), responsabilidad, ética, salud, escucha, valoración, seguridad, gratitud…

«Si la relación con el/la cuidador/a es segura, el/la niña/o irá cada vez más lejos para explorar. Si no hay vínculo de confianza entre el/la niña/o y sus padres, el/la niña/o será insegura/o y no explorará lo que le rodea con seguridad»

(Catherine L’Ecuyer)

2) Creación de red de apoyo entre familias

El campamento es el lugar ideal para generar vínculos afectivos porque estamos conviviendo. Se fomenta el encuentro, la cercanía y el sentimiento de pertenencia a la tribu. Surgen abundantes momentos para conversar y compartir. Durante el tiempo de convivencia se generan encuentros y situaciones donde nos ayudamos y nos apoyamos entre familias. Esta red afectiva se crea durante el campamento y se puede extender a lo largo del año. Facilita encontrar personas abiertas a crear esas alianzas y puede tener consecuencias muy positivas no sólo en nuestra vida personal-familiar sino también en nuestra vida laboral.

Crear tribu es lo que nos mueve.

3) Fomento de la creatividad de adultos y niñas/os

La creatividad se fomenta desde un lugar nutricio, de confianza y de permiso a la expresión, donde cada una y cada uno, tanto adultos como niñas/os podamos expresar nuestra autenticidad, nuestra identidad y forma de ser en el mundo. Este contexto afectivo facilita la creatividad individual y colectiva. Podemos expresar de forma auténtica, natural y libre.

4) Permite descubrir y desarrollar nuestros potenciales y talentos

Partiendo de un ambiente de ecofactores positivos permitimos expresarnos y compartir como somos de forma auténtica. Estamos abriendo la puerta a poder descubrirnos, sorprendernos y conocernos aún más, tengamos la edad que tengamos. Al fomentar un lenguaje común nutricio (calificación a través de elogios sinceros, agradecimiento..), podemos descubrir y potenciar juntas/os nuestros talentos, valorando cómo somos y lo que elegimos hacer (ya sea pintar, bailar, escribir, crear poesía, cantar…). ¡Sea lo que sea! Nos valoramos y nos potenciamos.

Se refuerza la identidad propia y colectiva.

«Estamos haciendo transitar a nuestras/os niñas/os por la educación, anestesiándoles. Y creo que deberíamos hacer exactamente lo opuesto. No debemos encerrarlos, debemos despertarlos a lo que llevan dentro de ellas/os»

(Sir Ken Robinson)

5) Mejora la Inteligencia emocional y afectiva

La Inteligencia emocional es la capacidad de gestionar y regular nuestras emociones en distintas circunstancias. La Inteligencia afectiva es esa inteligencia puesta al servicio del amor. En toda relación humana, durante la convivencia se generan situaciones de paz y también de conflicto. En el campamento hay asambleas lúdicas y participativas donde elegimos cómo queremos convivir. Encontramos un lenguaje amoroso para escucharnos y comunicarnos.

Es una «escuela de vida».

La inteligencia emocional y afectiva tienen que ver con escuchar, comunicar afectivamente nuestras necesidades y deseos y con dar, recibir y pedir como actos de amor. Potenciar el vínculo intra e inter familiar, autocuidarnos y cuidar a las demás personas, resolver conflictos, auto-conocerse, empatizar con las demás personas (madres, padres, hijas/os…), correlacionarse respetuosamente, atender a las motivaciones individuales y colectivas y cocrear tiempos de calidad con presencia.

Somos seres sociales, con instintos y emociones.

 

6) Disfrutamos y aprendemos juntas/os desde las artes de la vida (juego, música, movimiento, poesía, artes plásticas, descubrir la naturaleza…)

El campamento no son unas vacaciones cualquiera. Hay un programa orgánico para disfrutar entre adultos, niñas/os y en familia, con actividades como Biodanza, teatro, conciertos, creaciones transversales, talleres, contact I., juegos cooperativos, cuentacuentos, excursiones, sorpresas…

7) Equilibrio entre la actividad y el reposo

El equilibrio entre la actividad y el reposo se traduce en salud.

Unas vacaciones llenas de actividades constantemente puede acabar cansando e incluso enfermando generando estrés. Está comprobado, de hecho, que la sobresestimulación genera hiperactividad, sustituye al motor del/a niña/o y anula su sentido de asombro, de creatividad e imaginación. Lleva a a buscar sensaciones cada vez más fuertes, a las que también se acostumbra y esto le lleva a ilusionarse cada vez menos, lo que genera apatía y aburrimiento. El extremo opuesto tampoco nos interesa. Si queremos elegir unas vacaciones saludables en familia, el campamento podría ser una opción óptima. Se convive desde un ritmo orgánico y elegimos libremente qué hacer. Se fomenta la escucha y el respeto por los ritmos de todas/os y encontramos un equilibrio saludable.

8) Conectamos con la naturaleza y facilita el sentimiento «somos una/o»

En esta sociedad digital, que nos acerca más a las máquinas y menos a la naturaleza y a la vida, necesitamos más que nunca priorizar más de nuestro tiempo a asombrarnos pacientemente de la naturaleza, mirar cómo se arrastra un caracol, observar cómo vuelan los pájaros ó cómo es el la semilla de un árbol que cae al suelo a través de sus frutos. ¡Se hace esencial encontrarnos, el contacto, la mirada afectiva, comunicarnos presencial y afectivamente y jugar juntas/os!.

Somos naturaleza, somos vida.

9) Fomenta emociones agradables como la alegría y la sorpresa

Seamos niñas/os o adultos, el asombro es lo que nos lleva a descubrir y seguir descubriendo el mundo. Nuestra motivación interna nos mueve a seguir aprendiendo. La propuesta es acompañarnos y crear un entorno favorable para ello.

Cuando nos asombramos es porque no damos el mundo por supuesto, sino que nos abrimos a verlo como un regalo.

Como decía Chesterton: cuando somos muy niñas/os, no necesitamos cuentos de hadas, sino simplemente cuentos. La vida es de por sí bastante interesante. A un/a niña/o de siete años puede emocionarle que Perico, al abrir la puerta, se encuentre con un dragón; pero a un/a niña/o de tres años le emociona ya bastante que Perico abra la puerta»

10) Es una huella amorosa para la vida.

La plasticidad neuronal demuestra que podemos seguir aprendiendo y generar nuevas memorias. Cuando convivimos en un campamento lleno de ecofactores positivos que desarrollan nuestros potenciales (afectividad, creatividad, vitalidad…) nuestras células recogen todas esas experiencias y las registran como valiosas. Ir al campamento significaría recibir una huella amorosa para la vida.

 

«Todas las cosas valiosas requieren tiempo. Un embarazo, una calabaza, una mariposa, la amistad, el amor. Si las esperamos, las deseamos, reconocemos el esfuerzo que han supuesto, las disfrutamos más. Nos asombramos ante su exitencia» (Catherine L’Ecuyer)

Elije y ¡CreaTribu!

I Campamento de verano creativo en familia 

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